

418.
1986
Alemania
Heavy Metal, Thrash Metal, Power Metal
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El primer disco larga duración de Helloween. Anterior a esto hay un mini álbum o EP titulado simplemente como Helloween. Posteriores ediciones incluirían el EP en Walls..., así, arriba están las dos carátulas: la original y la que menciona que viene con el famoso EP.
Walls of Jericho es un impresionante debut y con el cual se cimentan las bases de lo que vendría a ser conocido como Power Metal, una mezcla entre heavy metal tradicional en la línea de Iron Maiden y Judas Priest, y la ferocidad y agresividad del movimiento thrash americano. Esta nueva propuesta haría estragos en la comunidad metalera generando cientos de imitadores, muchos de los cuales se miden actualmente teniendo como referencia a Helloween, la primera y la mejor banda en hacer este tipo de metal.
A pesar de que se trata de un buen debut, adolece de algunas fallas. Lo más notorio es la pobre vocalización de Kai Hansen; guitarrista, y uno de los fundadores. Incluso el propio Hansen nunca estuvo muy convencido de su desempeño y esa es la razón de por qué dejaría de cantar para el segundo disco, dejando esa labor al recién llegado Michael Kiske, de indudable mejor voz y rango vocal que Hansen. Otros puntos negativos son el sonido y la producción, que nada hacen por potenciar las buenas ideas de la banda. Pero haciendo vista gorda a esos detalles, la propuesta sorprende por su frescura y su honestidad sedienta de gloria. Un álbum hecho con pasión y fiereza y sin ningún tipo de compromiso, excepto el de hacer buen metal. Tiene harta garra, presente en cada una de las canciones, destacando sobre la media el corte "Walls of Jericho/Ride the Sky", un temazo para dejar a cualquiera peinado hacia atrás.
Un buen disco, importante y significativo dentro de la historia del metal y absolutamente crucial para entender el Power Metal.